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Biography

Alejandro Otero

Alejandro Otero junto a Delta solar, Washington D.C, EUA. 

Es una de las tantas obras públicas que el artista realizó a lo largo de su vida.

Fotografía obtenida del Archivo Fotografía Urbana: @fotourbanaorg

(Bolívar, 1921 - Caracas, 1990)

Otero fue uno de los artistas venezolanos más influyentes del siglo XX, que destacó por la revaloración de las relaciones entre luz, espacio, y percepción a lo largo de su trayectoria. De 1939 a 1945 estudió pintura, escultura, arte en vidrio y educación de arte en la Escuela de Artes Plásticas de Caracas.

De 1946 a 1952 residió en París gracias a una beca estatal, y fue en su serie conocida como las Cafeteras donde abandonó la figuración a favor de la abstracción geométrica. A través de ésta llegó a formar parte de Los Disidentes, un grupo de artistas venezolananos radicados en Francia que buscó renovar el arte de su país natal. En 1955 el artista desarrolló los Coloritmos, pinturas modulares de formatos rectangulares, hechas con materiales modernos como la laca automotiva Duco, aplicada con aerosol sobre soportes de madera o plexiglas. La idea era atraer al espectador en un proceso constructivo en donde los ritmos y los espacios se confunden, extendiéndose más allá de las pinturas mismas.

Los Coloritmos marcaron la tendencia de la vanguardia venezolana que emergería a finales de la década de 1950 y durante la de 1960, convirtiendo a Otero en un artista de gran reconocimiento tanto nacional como internacional.

Posteriormente, se dedicó a la investigación y exploración de esculturas cívicas, resultado de su continuo enfoque en las relaciones espaciales y sociales de las obras de arte. Para Otero, después de todo, el arte significaba “un drama personal en el que el hombre moderno puede reconocer su imagen.” En esta línea, formó parte del grupo de artistas que realizaron obras para la Ciudad Universitaria de Caracas. Además, fue vicepresidente del Instituto Nacional de Cultura y de Bellas Artes de Venezuela de 1964 a 1966, y en 1971 obtuvo la beca de Guggenheim Memorial Foundation para el Massachusetts Institute of Technology, que le permitió continuar con sus investigaciones sobre esculturas en espacios públicos.

Alejandro Otero transformó la vida artística de Caracas, y su obra fue el germen de amplios debates sobre la vanguardia latinoamericana a lo largo del siglo XX.